Felipe V (1683-1746) fue el primer Borbón que ocupó el trono de España. Bajo su reinado se produjeron importantes cambios en la estructura del Estado, pasando del sistema descentralizado de los Austrias a otro fuertemente centralizado.
Nieto de Luis XIV, la influencia francesa fue lógicamente notoria en este
período. El rey sólo consiguió imponer sus derechos al trono español tras la guerra de Sucesión, durante la cual fueron abolidas las prerrogativas autonómicas de los reinos de la Corona de Aragón. Firmó la Paz de Utrecht que liquidó prácticamente las posesiones españolas en Europa. En la corte de Madrid aparecieron personalidades singulares como las dos esposas del rey, el primer ministro Alberoni (impuesto por la reina Isabel Farnesio), el aventurero Riperdá o el poderoso José Patiño.
Felipe V fue para unos un guerrero valiente que luchó al frente de sus tropas, para otros un lujurioso carente de sentimientos. Todos coinciden, sin embargo, en que fue un desequilibrado mental. Su reinado fue uno de los más largos de la historia de España, que cambió decisivamente de rumbo, iniciándose una lenta pero constante transformación de la sociedad, de la cultura y de la economía del país. Transformación que prosiguieron, con mejor o peor fortuna, los siguientes monarcas de la dinastía Borbón.